El Museo de la Revolución en Timișoara: Honrando a los mártires

Subido: Marzo 2020

  • Museo de la Revolucíón en Timișoara

Nacido solo 4 meses luego de la revolución que sacó a Nicolae Ceaucescu del poder, el Museo de la Revolución rememora los turbulentos días que sacudieron al país entre diciembre de 1989 y enero de 1990 y que condujeron paulatinamente al establecimiento de la democracia y de la economía de mercado en Rumania.

La Revolución de 1989

Luego de 42 años de dictadura comunista y en medio del proceso de liberalización de los países que conformaban la órbita soviética, Rumania era el único país que, políticamente, no había mostrado ningún atisbo de cambio: Su líder desde 1965, Nicolae Ceaucescu, había dicho el 20 noviembre de 1989 – once días después de la caída del Muro de Berlín – que se opondría a cualquier cuestionamiento al socialismo y que el PCR (Partido Comunista de Rumania) no podía rendirse ni “transferir su misión histórica a otra fuerza política”. [1]

Así, el inmovilismo de Ceaucescu chocaba de frente con el descontento contenido que miles de rumanos deseaban expresar y materializar en cambios profundos.

¡Viva Laszlo Tokes!. Iglesia Reformada Húngara

¡Viva Laszlo Tokes!. Iglesia Reformada Húngara

Todo comenzó con la amenaza de expulsión que sufrió el pastor protestante de origen húngaro László Tőkés, en aquel momento pastor de la Iglesia Reformada Húngara en Timişoara. La pública condena hacia el régimen de Ceaucescu le valió a Tőkés la persecución por parte de la Securitate (la policía secreta del régimen) y su inminente traslado a otra ciudad. Este acto de injusticia desembocó en una gran protesta que exigió mayores libertades civiles y la caída del régimen.

Como era de esperar, la respuesta del gobierno fue la represión: cientos de personas fueron acribilladas tanto en las calles de Timişoara como de Arad. Mientras tanto, a causa de la represión y los asesinatos, comenzaron a organizarse nuevas protestas en diferentes ciudades del país incluyendo la capital, Bucarest.

Timișoara, 16 de diciembre de 1989 - Museo de la Revolucion Timisoara

Timișoara, 16 de diciembre de 1989

Seis días después del inicio de las manifestaciones y viendo ya que la situación estaba alcanzando ribetes dramáticos, Ceaucescu decidió encabezar un mitin en donde intentó calmar a la población ofreciendo varias mejoras de carácter social. Pero nada de reformas profundas. En eso, los asistentes comenzaron a gritar consignas en contra del gobierno exigiendo la salida inmediata del dictador.

Un impávido Ceaucescu, ante la amenaza de un ingreso masivo al palacio de gobierno, decidió arrancarse a través de un helicóptero, dejando el país a su suerte. Tres días después, fue encontrado por miembros del ejército – soldados que ya se habían unido a la causa popular – quienes mediante un juicio sumario lo ejecutaron en un cuartel.

Nicolae y Elena Ceaucescu antes de ser ejecutados.

Nicolae y Elena Ceaucescu antes de ser ejecutados. Fuente: Youtube

Tras la muerte del dictador, se organizó un gobierno conformado por ex miembros del PCR, quienes lograron mantener una parte importante del statu quo de la dictadura. El deseo por mantenerse en el poder, las trabas para el desarrollo de nuevos partidos políticos, la persistencia de la represión y la presencia de antiguos miembros de la Securitate en cargos públicos [2] indignó a gran parte de la opinión pública, haciendo creer a muchos que la revolución fue “robada” por comunistas disidentes.

La revolución en Bucarest. Fuente: BBC - Museo de la Revolucion Timisoara

La revolución en Bucarest. Fuente: BBC

El Museo

El edificio que alberga actualmente el Museo de la Revolución en Timisoara era una antigua dependencia militar. Según una de las funcionarias, el ejército rumano decidió donar el edificio con el fin de compensar un poco sus culpas por las muertes que ocasionaron.

En la planta baja, varias salas introducen al visitante tanto al contexto como a los hechos que desencadenaron la revolución. Paneles informativos en inglés y en rumano, muchas fotografías, un video explicativo y la exhibición de objetos de la época forman parte de la colección.

Museo de la Revolucíón en Timișoara

Museo de la Revolucíón en Timișoara

Para nosotros, los más sobrecogedor fue ver algunas banderas rumanas sin el escudo de la República Socialista. Durante la Revolución, los manifestantes recortaron el escudo de sus banderas y comenzaron a enarbolarlas por la ciudad, en un claro desafío al régimen. Las banderas se convirtieron en uno de los símbolos del proceso revolucionario.

En el segundo piso, funciona un centro de investigación dedicado a la memoria y a la difusión de la Revolución. Este forma parte de la Asociación para la Memoria de la Revolución 16-22 de Diciembre” de Timişoara, quien también administra el museo.

Museo de la Revolución en Timișoara

Museo de la Revolución en Timișoara

Afuera, en la entrada, se exhibe un trozo del Muro de Berlin.

Entrada general: 10 lei (2 €)

Impuesto por fotografías: 10 lei (2 €)

La necesidad de la memoria

Pese a que la Revolución rumana de 1989 terminó con una especie de “democracia confiscada” por parte de la elite post dictadura, recordar los hechos de Timişoara constituye un acto de reconocimiento y por qué no, de justicia. Siempre es bueno recordar los momentos que terminan con gobiernos corruptos que buscan su propia conveniencia, momentos de lucha que acaban con injusticias, que reparan en parte el dolor de los caídos.

El museo existe también para honrar a personas valientes que solo tenían sed de justicia. Gente valiente que rehusó dejar solo a Tőkés para evitar que lo sacaran de su iglesia; gente valiente que protestó afuera de la catedral de Timişoara pidiendo libertades políticas y que fue acribillada por eso; gente que le gritó a Ceaucescu en su mitin; gente que salió a protestar arriesgando su vida. Es un homenaje al hombre común que pide dignidad.

Otra de las razones de ser del museo es mostrar como la protesta pacífica sigue siendo una de las pocas herramientas de cambio que perfeccionan la democracia y que logran generar transformaciones sociales. Debe ser recordada como un faro que marca el camino. Lamentablemente, esto se suele olvidar muy a menudo.

Para más información sobre el Museo, pincha aquí

Referencias

[1] GÓMEZ LEYVA, Ciro. Los funerales de la dictadura rumana: cronología 1989 -1990. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, 36 (142), pág. 71

[2] CHAVERO, José. La revolución rumana de 1989. Papeles del Este, nº 2, UCM, Madrid, 2001. P 10.

museo de la revolucion timisoara

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