El Museo de Sighet: El mejor museo comunista de Rumania

Subido: Octubre 2020

  • Museo de Siighet

El Museo de Sighet es por lejos el museo más completo dedicado a la acción del comunismo en Rumania. Junto con el Centro Internacional de Estudios sobre el Comunismo, forma parte del Memorial a las Víctimas del Comunismo y la resistencia, localizado en la ciudad de Sighetu Marmatei en la región de Maramures.

Se trata de un museo establecido en la antigua prisión de la ciudad, por donde pasaron muchísimas personas que fueron perseguidas por la Rumania comunista entre 1950 y 1955. Ochenta y siete salas muestran diferentes esferas de la vida durante esa época, considerando aspectos políticos, sociales, económicos y culturales.

1. Contexto

Tras luchar al lado de las fuerzas del Eje bajo el mando del general Ion Antonescu, el rey de Rumania, Mihail I, ejecutó en 1947 un golpe de Estado que derrocó a Antonescu y cambió de bando al país, uniéndose de esta manera a las fuerzas aliadas.

La llegada del Ejército Rojo a territorio rumano forzó la aparición de un gobierno comunista pro-soviético en 1946, el cual, a través de la eliminación del pluripartidismo, la persecución de opositores, la colectivización forzada, la intervención de las instituciones religiosas y la censura sentó las bases de lo que sería la República Popular de Rumania.

El régimen comunista se mantuvo en el país hasta 1989, tras la caída de Nicolae Ceaucescu, su último líder.

Aunque es muy difícil hablar de cifras precisas, existen estimaciones que sitúan en al menos 108.000 personas detenidas en campos de concentración y prisiones en Rumania a principios de los años 50. Y en todo el período, desde 1945 hasta 1989, la cifra crece hasta alcanzar los 300.000 detenidos.[1]

Museo de Sighet

Museo de Sighet

2. El Museo de Sighet

Fundado en 1993 por Ana Blandiana y Romulus Rusan, dos intelectuales e investigadores sobre el comunismo, el Memorial se convirtió en la primera institución dedicada a presentar los horrores del comunismo en el mundo a solo cuatro años de la caída de Ceaucescu y a dos del fin de la Unión Soviética.

Como ya se mencionó más arriba, el Museo de Sighet está emplazado en la antigua cárcel de la ciudad, la cual fue construida en 1897 bajo los auspicios del imperio Austro -húngaro. Tras el fin de la Primera Guerra Mundial, la prisión fue utilizada para albergar delincuentes comunes.

Con el advenimiento del comunismo, el lugar se convirtió fundamentalmente en una prisión política, cuyo estatus se mantuvo de esta manera hasta 1955. El 5 y 6 de mayo de 1950, más de cien dignatarios de todo el país fueron llevados a Sighet (ex ministros, académicos, economistas, militares, historiadores, periodistas, políticos), algunos de ellos condenados a fuertes penas y otros ni siquiera siendo juzgados. La mayoría tenía más de 60 años.[2]

Museo de Sighet

Museo de Sighet

A partir de 1955, la prisión se convirtió en una cárcel común y en 1975, tras la conmutación de las penas de quienes aún permanecían allí, la prisión cerró y fue utilizada como depósito de vegetales, sal y gomas.

La creación del Museo de Sighet implicó una resignificación del espacio, convirtiéndolo en un lugar para la reflexión y la memoria histórica. Las celdas fueron transformadas en salas de exhibición, cada una con su propio tópico. Se exhiben los aspectos políticos, sociales, económicos y culturales más relevantes de los regímenes comunistas tanto de Rumania como del resto de los países de Europa de Este.

Paneles explicativos, infografías, maquetas, fotografías, pertenencias de los prisioneros y otros objetos relacionados con la época son algunos de los elementos que componen las exhibiciones. Al ingresar, es posible solicitar un documento explicativo en inglés, alemán o francés.

3. Principales Exhibiciones

3.1. La Securitate y los certificados de defunción

Como todo régimen autoritario, el gobierno no podía dejar de contar con una policía secreta que le protegiera las espaldas. Al momento de la caída del comunismo en Rumania, la llamada Securitate estaba formada por alrededor de 11.000 agentes y medio millón de informantes, una de las policías más grandes en proporción a la población del país.[3]

Su función era, naturalmente, detener, torturar y eliminar a todo aquel que osara siquiera respirar en contra del régimen. Además de documentos, fotos, folletos de propaganda y mapas que revelan su historia, se exhiben algunos certificados de defunción alterados que eran utilizados para ser entregados a los familiares de sus víctimas.

3.2. Las colectivizaciones

Importado casi sin ningún matiz desde la URSS, [4] el proceso de implementación de granjas colectivas y estatales tuvo su origen en la presencia del Ejército Rojo en territorio rumano y en una reforma agraria a gran escala llevada a cabo inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial. Si bien en un inicio la reforma contribuyó a favorecer a los campesinos que ya contaban con poco o nada de tierra cultivable, el carácter forzado de la colectivización, la falta de compensación por las expropiaciones y el tenor xenófobo en contra de las minorías húngaras y germanas hicieron de este proceso uno de los más infames vividos en el país.

Así, el primer objetivo de las expropiaciones y confiscaciones fueron los propietarios de origen alemán – independiente si poseían o no ciudadanía rumana y no importando tampoco si habían participado en la contienda. [5]  Se les culpaba de apoyar a la Alemania de Hitler solo por razón de su origen étnico.

En el Museo de Sighet, un mapa temático indica las revueltas campesinas -con sus consiguientes víctimas – entre 1949 y 1962.

Museo de Sighet

Museo de Sighet

3.3. Represión contra la religión

Dada la naturaleza atea del gobierno, era natural que las congregaciones religiosas estuvieran bajo el escrutinio del régimen. Sin embargo, la amenaza hacia la diversidad religiosa tuvo varios matices.

La iglesia ortodoxa rumana, la principal institución religiosa del país, fue ampliamente intervenida e instrumentalizada por el régimen con el fin de evitar revueltas populares. La jerarquía eclesiástica fue depurada, utilizándose como criterio de reemplazo la obediencia al gobierno. Hubo también detenciones y muertes sospechosas.

La iglesia greco-católica fue prohibida en 1948, obligándola a funcionar en la clandestinidad y siendo algunos de sus líderes encarcelados y asesinados en distintas prisiones a lo largo de país. Además, más de 2500 propiedades fueron confiscadas por el régimen. [6] La iglesia Católica Romana fue vigilada de cerca y algunos de sus edificios fueron también expropiados por el Estado.

Las diferentes denominaciones protestantes (luteranos, unitarios, reformados) fueron también objeto de una honda persecución, puesto que se trataba de las confesiones de las principales minorías étnicas del país (alemanes y húngaros). Se creía que tenían conexiones con el exterior.

Clérigos perseguidos. Museo de Sighet, Rumania

Clérigos perseguidos. Museo de Sighet, Rumania

3.4. El artículo 209

El artículo 209 era el “hoyo negro” del sistema penal del régimen. Se estima que al menos un tercio de los encarcelamientos políticos a partir de 1948 fueron hechos a partir de las interpretaciones de este artículo, el cual definía con diabólica ambigüedad “maquinaciones contra el orden socialista” y “maquinaciones contra el orden establecido”. Bajo este pretexto uno podía ser encarcelado por burlarse de miembros del PCR, de la Securitate o por hablar de las condiciones de vida en el país. [7]

En el museo, una sugerente composición artística muestra a una Dama de la Justicia tuerta, con la hoz y el martillo en lugar de la espada y la balanza inclinada por el peso que en esos años se le daba al mencionado artículo.

El artículo 2019 - Museo de Sighet

El artículo 2019 – Museo de Sighet

3.5. La celda donde murió Iuliu Maniu

Iului Maniu fue una figura clave de la política rumana entre en el periodo de entreguerras y durante la Segunda Guerra Mundial. Líder indiscutido del Partido Nacional Campesino, Maniu fue partidario de la incorporación de Transilvania a Rumania y fue tres veces Primer Ministro del Reino de Rumania.

No obstante, luego del establecimiento del gobierno pro-soviético de Petru Groza, Maniu fue acusado de conspirar para formar un gobierno en el exilio. En 1947 fue condenado a cadena perpetua, lo que, en atención a su edad, – 74 años- era una segura sentencia de muerte. Tras su deceso en 1953, su cuerpo fue depositado en una fosa común.

Celda de Iuliu Maniu - Museo de Sighet

Celda de Iuliu Maniu – Museo de Sighet

3.6. La resistencia armada

Una de las exhibiciones mas importantes del museo está dedicada a la resistencia anticomunista. Con este término, se describe a grupos independientes y espontáneos de resistencia que confrontaron al régimen entre 1944 y 1962. Ex militares que lucharon al lado de Alemania durante la guerra, antiguos líderes de partidos políticos proscritos, propietarios opositores a la colectivización forzada, miembros de la iglesia greco-católica y gente acusada de ayudar a los rebeldes fueron quienes en su mayoría tomaron parte en la lucha armada. [8]

Los Cárpatos estaban llenos de partisanos.

3.7. Las celdas de castigo

La reconstrucción de los calabozos de castigo son uno de los aspectos más impactantes del Museo de Sighet. Mazmorras individuales en donde los prisioneros podían pasar días en confinamiento, sin luz y con el aire enrarecido.

Celda de castigo - Museo de Sighet

Celda de castigo – Museo de Sighet

4. El Museo de Sighet como Memorial

En el sitio oficial del Museo de Sighet, existe una cita de Ana Blandiana que reza lo siguiente:

“La mayor victoria del comunismo, una victoria revelada dramáticamente solo después de 1989, fue crear personas sin memoria, un nuevo hombre con el cerebro lavado incapaz de recordar lo que era, lo que tenía o lo que hacía antes del comunismo”.

En este sentido, el Museo de Sighet existe precisamente para contrarrestar esta victoria, para traer a la memoria tanto los efectos de este tipo de totalitarismo como las causas que lo provocaron. Su existencia se justifica tal cual como lo hace un faro, el cual con su luz indica la dirección correcta. Aunque en este caso, el faro apostado en Sighet muestra la dirección equivocada.

Museo de Sighet, Rumania

Museo de Sighet, Rumania

Y en estos tiempos en donde las posturas extremas están reapareciendo -como los nacionalismos de derecha y los románticos del comunismo – la presencia de lugares como el Museo de Sighet cobra más sentido que nunca, al ser una contribución a la memoria colectiva.

“Hay que intentar que esas situaciones antes inéditas, que nos causaron asombro y dolor, y además hicieron enmudecer nuestra inteligencia, queden para generaciones futuras como un monumento del envilecimiento y la crueldad. Se hace imprescindible para ello mantener la memoria histórica”. [9]

5. Cómo llegar al Museo de Sighet?

En vehículo propio

Desde Baia Mare, es preciso tomar la ruta DN18 en dirección noroeste. Son aproximadamente 67 kilómetros que se hacen muy largos por el hecho de ubicarse en una ruta de montaña. Haciendo un pequeño desvío, es posible visitar las iglesias de madera de Desesti y Budesti, típicas de Maramures y además reconocidas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

En transporte público

Desde Rumanía, existe conexión vía tren y bus.

Si vienes desde Cluj Napoca, es posible encontrar trenes con transbordo a Sighetu Marmatei. Desde Baia Mare, la mejor opción es el autobus.

Hay más de diez salidas por día desde el terminal. El pasaje ronda entre los 12 y 20 lei (2.5 -4 €) y la duración del viaje es de menos de dos horas.

Si vienes desde Ucrania, debes llegar a la estación de tren de Solotyvno y de ahí puedes cruzar a Rumania caminando. La distancia entre la mencionada estación y el Museo no supera los 4 km.

Museo de Sighet

Museo de Sighet

Referencias

[1] COURTOIS Stephane et al., El Libro Negro del Comunismo, Planeta, Barcelona, 1998, p. 467

[2] https://www.memorialsighet.ro/short-history-of-the-building-of-sighet-prison/

[3] https://www.nytimes.com/2006/12/12/world/europe/12spooks.html

[4] BORSA, Sanda. The Sovietization of Romania. Case-study: The Collectivization of Agriculture. Academic Journal of Interdisciplinary Studies, 2(8), 2013 p. 302.. http://www.richtmann.org/journal/index.php/ajis/article/view/737

[5] DÍAZ-DIEGO, José. Trasfondo del Decreto – Ley 187 de 1945 para la reforma agraria: prolegómenos de la colectivización en la Rumanía de posguerra. Analele UniversităŃii din Craiova. Istorie, Anul XX, Nr. 1(27) /2015 P.120

http://www.istoriecraiova.ro/wp-content/uploads/2015/04/2015_ANALE.pdf#page=113

[6] STAN, Lavinia; TURCESCU, Lucian. Religion and Politics in Post Communist Romania. Oxford University Press, 2007, p. XV

[7] Glăvan, G. (2019). Power and Ridicule – Elena CeauȘescu in Communist Humour, Gender Studies, 18(1), 129-141.

doi: https://doi.org/10.2478/genst-2020-0010

[8] CIOBANU, Monica. Remembering the Romanian AntiCommunist Armed Resistance: An Analysis of Local Lived Experience. Eurostudia 101 (2015): 105–123.

https://pdfs.semanticscholar.org/2082/bd2a9a59707a598ec1ab7c05b45ed2a1af40.pdf?_ga=2.43272613.1882743074.1595793402-1069542586.1595793402

[9] NUDELSTEJER, Sergio. El naufragio de la razón en Humanismo y cultura judía (México: UNAM-Comité Unido Tribuna Israelita), 1999, p. 42. En CISNEROS, Isidro. La intolerancia después del comunismo. En Estudios Latinoamericanos sobre cultura y transformaciones sociales en tiempos de globalización 2, CLACSO, Buenos Aires, 2001, p. 43

http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/clacso/gt/20100914032049/4cisneros.pdf

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