A dedo por el sur de Francia: El paraíso del mochilero

Subido: Abril 2020

  • Haciendo dedo en Francia

De entre todos los lugares de Europa en donde hemos hecho autostop, el sur de Francia ha sido sin dudas el mejor. La amabilidad y confianza de su gente, los brevísimos tiempos de espera y la laxitud de su legislación hacen de este lugar un paraíso para el mochilero.

Recorriendo esta parte del país en pleno verano, fue el único lugar de Europa en donde vimos más autoestopistas. Y por lo que pudimos observar, se trata de una costumbre muy común. Por ejemplo, conocimos a una chica que hacía dedo todos los viernes para regresar a su casa en Toulousse.

Estadísticas

  • 27 vehículos en total.
  • 13 veces esperamos menos de 10 minutos.
  • 2 veces esperamos más de 1 hora (El tiempo máximo de espera fue 1h 43 minutos)
  • 3 veces estuvimos menos de 1 minuto.
  • 2 extranjeros. Una pareja catalana y un senegalés.
  • 15 minutos fue nuestro tiempo de espera promedio.

Genial, no?

Es legal el autostop?

El autostop es absolutamente legal. Sin embargo, y como en toda Europa, no está permitido transitar ni hacer dedo en las autovías. Y como cosa curiosa, en Francia no vimos las señaléticas que en países como Italia o Croacia están desplegadas en las entradas de las autopistas y que prohíben hacer autostop en ellas. La policía tampoco molesta.

Como regla general, la mejor opción es situarte antes de las plazas de peaje que se encuentran a la entrada de las autovías evitando, si es posible, ubicarte en el lugar donde se abren los carriles.

Se puede acampar libre?

En general, la acampada libre es permitida bajo las siguientes condiciones:

  • Contar con el permiso del dueño del terreno.
  • No acampar en zonas de costa.
  • No ubicarse cerca de carreteras o caminos.
  • No acampar en donde haya expresamente una señalética prohibiéndolo.
  • No acampar en sitios históricos o cerca de su campo visual.

Por lo tanto, si andas haciendo dedo, deberás encontrar un lugar más o menos escondido y levantar tu tienda por la mañana. En las playas, el vivaqueo es ampliamente tolerado. En Menton preguntamos a la policía si podíamos dormir – sin carpa- en la playa y no nos pusieron problema.

Por esto, y a menos que estés acampando bajo la torre Eiffel, es improbable que la policía te moleste o te multe.

Para más información acerca de las leyes sobre camping, pincha aquí.

Funciona Couchsurfing?

Encontramos fácilmente anfitriones vía Couchsurfing en Avignon y Niza. En esta última ciudad tuvimos incluso que rechazar un ofrecimiento. Dos lugares podrían parecer poco, pero para ser verano y no apuntar a ciudades grandes como Marsella, Toulouse o Montpellier, nos parece bastante bueno.

Dónde comprar comida?

Francia es un país caro en lo que respecta a comida. Sin embargo, cadenas como Lidl y E. Leclerc manejan precios bastante asequibles. Además, los franceses tienen la tendencia de comer comida preparada en tarros o en bandejas plásticas que son muy baratas. Con esto, no necesitas cocinar. Por eso, si deseas ahorrar en alimentación, el consejo de oro es preferir estas cadenas y evitar Carrefour con todas tus fuerzas. Si no lo haces, verás como tus escuálidos euros se deshacen en los dedos.

A dedo por el sur de Francia

A dedo por el sur de Francia

A dedo por el sur de Francia

Nuestro recorrido comenzó en Hendaya, en el país vasco francés y acabó en Mentón, a dos kilómetros de la frontera italiana.

Inmediatamente después de cruzar la frontera hispanofrancesa pudimos darnos cuenta de la diferencia que existe entre ambos países en lo relativo al autostop. Mientras en España e Italia nuestro tiempo de espera promedio sobrepasó los 40 minutos, en Francia el tiempo que estuvimos parados al lado de la carretera fue ostensiblemente menor. Siendo zonas culturalmente similares ¿Por qué creen que ocurre esto? ¿Por qué la sensación de inseguridad será tan diferente en ambos lugares?

Durmiendo en parques públicos

En menos de dos horas de espera total, seis vehículos nos llevaron a Lourdes, uno de los santuarios católicos más grandes del planeta y famoso en todo el mundo por su pretendido carácter curativo. Teníamos mucho interés en observar de cerca el fenómeno de la fe puesto en acción en un lugar en donde todos los días a las 9 de la noche, varios cientos de personas se reúnen – en muletas, sillas de ruedas e incluso camillas – a pedir un milagro.

Como no encontramos alojamiento vía Couchsurfing – Lourdes es una ciudad pequeña que cuenta con pocos anfitriones – decidimos pasar la noche en un parque público, en la misma área urbana de Lourdes. El último conductor que nos trajo a la ciudad tuvo a bien mostrarnos un típico lugar de acampe para mochileros. Y así, en una fresca noche de verano, pasamos la noche escondidos de toda presencia humana.

Acampando en Lourdes

Acampando en Lourdes

Al otro día, y tras salir rápidamente de Lourdes gracias a un conductor que tuvo la enorme voluntad de avanzarnos más de 12 kilómetros de su destino con el fin de hallar un buen lugar para continuar el dedo, fuimos invitados a almorzar por Cedric, quien nos levantó en la ruta luego de un par de minutos de espera. Pasamos casi toda la tarde de ese día hablando, comiendo, bebiendo (mucho) y conociendo a su familia.

Cuando ya decidimos marchar, Cedric nos dijo que, en caso de no encontrar aventón, lo llamáramos para pasar la noche ese día en su casa.

La hospitalidad francesa

La hospitalidad francesa

Como se nos hizo tarde ese día, no alcanzamos a llegar a Andorra, nuestro siguiente destino. La localidad fronteriza de Foix nos recibió esa noche, pudiendo pasar, clandestinamente, la noche en otro parque público y alejados de las miradas inquisidoras.

Carcassone y Avignon

Tras regresar de Andorra, -cuya tendencia hacia el autostop es similar a la de España – llegamos a Carcassonne en tres aventones y en tiempo récord: menos de 30 minutos de espera en total. Como no encontramos alojamiento, decidimos dormir en un sitio baldío emplazado en una meseta al costado de un peaje.

Carcassonne

Carcassonne

Una vez visitada la imponente ciudad medieval, decidimos proseguir nuestro rumbo hacia Avignon, la otrora residencia papal distante a 240 km de Carcassonne. Lograr este aventón en una sola tarde parecía ser todo un desafío, puesto que, según nuestra experiencia en Europa, era mucha distancia. Sin embargo, dos chicas jóvenes, un psicólogo deportivo, un muchacho que iba rumbo a Suiza y un hombre que no supo por qué nos paró nos llevaron hasta Sorgues, pequeño pueblo ubicado a pocos kilómetros de Avignon y a donde vivía nuestro anfitrión.

En Sorgues nos recibió Luc, un profesor de ciencias de mediana edad que compartía la custodia de su hijo Antonin, de nueve años. Recientemente divorciado, parecía evidente que Luc deseaba llenar de nuevas experiencias a su hijo y que por esta razón se había unido a  Couchsurfing. Junto con nosotros, estaba también una pareja polaca y los seis nos volvimos inseparables por los tres días que estuvimos allí.

Con Luc y nuestros amigos polacos

Con Luc y nuestros amigos polacos

Además de compartir las comidas diariamente, pasamos varios momentos memorables, como aquel día en que fuimos de noche a ver clandestinamente un concierto al Teatro de Orange –queriendo hacer un picnic en una colina que daba justo al escenario – y que concluyó abruptamente cuando los guardias y la policía nos impidieron el acceso. Al final, terminamos comiendo en un parque al frente de un castillo.

La sencillez, amabilidad y la genial disposición de Luc por crear un ambiente cómodo hicieron de esta una de las mejores experiencias vividas gracias a Couchsurfing.

Luego de salir de Avignon, ocurrió una de esas cosas que se piensan, se saborean, pero que no siempre son alcanzables. Luc nos fue a dejar a la entrada de la autovía que cruza la Provence y que empalma con la vía que sigue por la costa. Nos bajamos, nos despedimos, cruzamos la calle, levantamos nuestro cartel, y tras solo un par de minutos estábamos yendo directamente rumbo a Niza, nuestro siguiente destino. Una pareja de médicos catalanes nos regaló más de 250 kilómetros de un solo tirón. No esperamos más de 5 minutos.

Autostop en la Costa Azul

Sobre Niza, solo teníamos prejuicios. La idea que teníamos era que se trataba de una ciudad muy opulenta, cara y poco amable con los viajeros rata como nosotros. Sin embargo, nuestra impresión fue totalmente diferente. Ver gente de todas las razas y colores compartiendo una atestada playa, un centro histórico caracterizado por la bella tosquedad de las construcciones mediterráneas y una gran una pileta para los niños en el centro de la ciudad cambiaron radicalmente nuestra perspectiva.

Niza en Agosto

Niza en Agosto

La intención de visitar la Costa Azul estaba relacionada con conocer Monaco. Nos llamaba la atención la idea de estar en un microestado rodeado por otro y observar un rato la opulencia del lugar.

Aunque las posibilidades parecían muy limitadas, conseguir un aventón desde Niza a Monaco fue posible luego de solo 12 minutos de espera. Una pareja de origen turco afincada en Toulouse decidió llevarnos en su camioneta cargada de cosas y que no tenía asientos traseros. Cuando ya estábamos arriba, empecé a preocuparme un poco por el hecho de viajar en un transporte sin asientos ni cinturones de seguridad. La policía no lo perdonaría. Le pregunté a mi nuevo amigo y me dijo:

– “No te preocupes. No harán nada. Y si lo hacen, yo le hago frente.”

Dado que se trataba de un viaje muy corto, no le di mayor importancia. Tal vez debimos bajarnos, pero no lo hicimos. Al final, para todo casi siempre hay una estrategia.

Una profesora especializada en trastornos de aprendizaje nos llevó a nuestro último destino en Francia: el bello balneario de Menton. Una vieja colina coronada por un hermoso asentamiento de estilo mediterráneo constituye el centro urbano, bañado por las cálidas aguas del mar homónimo.

Acampamos tranquilamente en un skate park y al otro día, antes de las 8 de la mañana, estábamos bañándonos en la mejor playa de la ciudad.

Menton

Menton

Los 900 metros que separan el centro de Menton con Italia los hicimos caminando. Era inútil hacer dedo antes de un puesto fronterizo, incluso si no hay control obligatorio. Tras veinte minutos andando, llegamos a Italia, cuya experiencia con el autostop fue muy diferente. Pero eso es parte de otra historia.

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Acerca de nosotros

Hola! Somos Valeska y Andrés. En 2018 decidimos dejar nuestros trabajos en Chile para experimentar la vida de una forma diferente: viajar con bajo presupuesto. Ambos somos profesores de historia y amantes del trekking, pasiones que intentamos reflejar en la elección de nuestros destinos.